Tras despedir a 5.200 empleados el pasado verano (un 5 por ciento de su fuerza laboral total) y ver cómo sus acciones han caído un 25,75 por ciento en la bolsa de Nueva York el pasado mes de octubre, emergen serios rumores que apuntan a la bancarrota de Xerox. Rumores aparte, la compañía acaba de anunciar nuevos recortes de personal como parte de un plan para ahorrar 1.000 millones de dólares el próximo año.
La firma parece decidida a vender al menos el 50 por ciento de sus acciones en Fuji Xerox (inyección de tinta), lo que supondrían aumentar en 1.840 millones de dólares su maltrecha liquidez.